dijous, 23 de maig de 2013

La plegaria infinita



Golpe de viento 

¿Que sucedería si el mar no llegase a la playa
y en lugar de avanzar retrocediera
o si a los árboles solo llegase el otoño
y no la primavera y por tanto el tiempo de florecer,
cuando la pulpa llena lo vacío y la dulzura se antepone a la nada?
¿Qué sucedería si, de pronto, en un golpe de viento,
se cerraran todas las ventanas
o si la lluvia dejara de llegar
o si el río que se aleja de las montañas se detuviese al menos un instante
o si el alba se convertiese en una memoria de otros días
o si el canto del pájaro se extinguiese y el pájaro mismo dejara de venir
y el cielo se convirtiera en una tumba interminable,
qué sucedería si todo aquello que damos por sentado cesara
y la cigarra y el sonido de la cigarra no viniera ni en marzo ni en abril
y todo lo conocido se volviera desconocido?
Nada nos pertenece.
¿Quién podría decir: lo he tomado en mi mano,
he tomado al viento del norte en mi mano y permanece aquí?

El juego

Sucedió al final de la tarde, era invierno, el arroyo
era un cuerpo cuyas manos a nada podían aferrarse:
quería detenerse pero el limo era demasiado liso y resbalaba.
Se iba sin decirnos adiós, mirando hacia atrás con ojos afligidos.
Nosotros estábamos subidos en un árbol,
escondidos como un par de lechuzas demasiado jóvenes,
entonces la vimos aparecer sin saber bien de dónde venía
y por un instante creímos que había emergido de las aguas.
Era tan blanca que lo que la cubría podía ser agua y no piel,
o, podíamos, incluso, estar mirando solo su alma.
Corrió chapoteando por el arroyo, sus muslos eran peces,
salmones de plata que saltaban contra la corriente:
se dirigían en dirección al viento. Su cabello,
una vela inflamada. Su cuerpo, un navío de hielo.
Quisimos que nos viera pero ella no volvió ni pudimos llamarla:
la belleza se había vuelto una mano sobre nuestras bocas.
Unos segundos después vimos a las tres sombras
que eran aquellos tres hombres que corrían tras ella...
y la noche cayó de nuestro ojos.




Ojos cerrados 
A ti también, ingenua, a también te he visto
y tu rostro no era sino el rostro del miedo, y tus ojos, ah
tus ojos
me veían como si estuvieras viendo una tempestad,
como si, parada en la lejanía de un valle, vieras venir hacia ti,
hacia tu cuerpo delgado como un goteo continuo de miel tibia,
una estampida de búfalos sometidos acaso por un miedo más hondo,
y vi tus labios trémulos a causa de palabras no dichas,
y mis labios, trémulos también, a causa de aquello que no he de decir nunca,
te he visto, ingenua, a ti también te he visto
y me miraste como mira el vidente la imagen terrible
y no dijiste nada de los que debías decir
y te alejaste como se aleja todo aquello que de migrar al sur en invierno
y el invierno era yo


Poemes de Jorge Galán *Collages de Sara Huete *


Jorge Galán.
La plegaria infinita.
Ilustraciones de Sara Huete.
Madrid: Estampa Ediciones, 2013.
(Biblioteca Americana; El Salvador).
ISBN: 978-84-930139-8-1.

Del nord m'arriba a les meves mans aquest llibre preciós, regal de l'autora dels collages, i em sento un privilegiat. La poesia de Jorge Galán ha estat tot un descobriment per a mi, que no llegeixo poesia habitualment, que ho hauria de fer més sovint perquè ha estat un plaer deixar-se portar per les imatges potents i evocadores de Galán, tant com les de la visió que en ha tret Sara Huete per aquesta edició il·lustrada, un luxe. Després de deixar-me portar, he buscat sobre Galán, i ara sé que és un poeta que admira la generació del 27, especialment a Vicente Aleixandre, també a Federico García Lorca, l'avantguarda. Però fa el seu camí propi, un monòleg interior on hi conviuen els paisatges de la memòria personal, lligats sovint amb força als d'El Salvador, un país de natura exuberant, però marcat per la tristesa d' una passada llarga guerra civil o per un índex alt de violència, encara avui.

Infinites gràcies a Sara Huete.

4 comentaris:

Insonrible ha dit...

"...qué sucedería si todo aquello que damos por sentado cesara...", este verso en concreto me ha encantado.
Una bonita edición ilustrada que amplía la intensidad lírica de estos poemas.

En un mercado artístico y editorial por el ego, suerte de estas inciativas donde los artistas plásticos y los escritores continuan colaborando. Que no se pierda ese espíritu creativo.

Toronto ha dit...

Versos de un lirismo demoledor, Insonrible!
Ese:"Nada nos pertenece", o ese otro de "la belleza se había vuelto una mano sobre nuestras bocas", o esa estampida de búfalos que Sara Huete capta tan bien con el efecto de las imágenes brumosas que encuentra y casan perfectas...
Que no se pierda ese espíritu, no, por favor!

Enric H. March ha dit...

He estat repassant la trajectòria de Sara Huete pel teu bloc, que és on la vaig descobrir i que, per tant, relaciono del tot amb aquest entorn virtual que és casa teva, una mena de pop up que ens descobreix un món que es desplega en més d'una direcció, que no és només la de la lectura i la imatge, sinó la del diàleg multiforme de totes dues, com les precioses edicions d'Estampa, i ara en aquesta "Plegaria infinita".

Toronto ha dit...

Gràcies, Enric. Una de les alegries de fer aquest bloc ha estat, per petició seva i alegria compartida, poder tenir accés i difondre els collages de Sara Huete, com deia, per a mi és un privilegi i un gust!