divendres, 19 d’agost de 2016

Sota l'aigua

 
 
Buster Keaton
The Navigator

Donald Crisp & Buster Keaton, 1924

***

La plegaria del buzo
Giovanni Papini, 1906


1

El mismo día en que cumplí dieciocho años mi padre me llamó dulcemente y me dijo con la debida gravedad:
-El Señor, Dios, quiere que todo hombre haga, en la tierra, un trabajo. Él no quiere a los que miran, sentados al borde de los campos, la obra de los sembradores y de los labradores. Es preciso, pues, que elijas sin demora un arte que dé a tu vida un sentido y una finalidad. Cualquiera que sea tu elección, te prometo no ponerte obstáculos. Así, pues, decide y habla.
Y yo, que reverenciaba profundamente al Señor, Dios, y obedecía siempre a mi padre, respondí:
-Mi elección está hecha: seré buzo.
Mi padre palideció un poco, pero contestó en seguida:
-¡Hágase tu voluntad!

2

Así, desde aquel día, fui buzo. Durante muchos y largos años he vivido, solo y en silencio, bajo las grandes aguas. He habitado en todos los mares, he explorado todos los océanos, he bajado a todos los abismos. He encontrado esqueletos de barcos, cuellos de viejas anclas despuntadas, arcones llenos de monedas de oro cuyas efigies estaban corroídas por el agua; grandes; grandes monstruos luminosos, con enormes ojos blancos, me han iluminado con su resplandor irreal; largos cuerpos verdosos, semejantes a los de las sirenas, me han acariciado; he penetrado en las bocas oscuras de los volcanes sumergidos; he pisado el suelo de las Atlántidas desaparecidas; he topado con los hinchados cadáveres de los náufragos; me he debatido entre los tentáculos de pulpos colosales; he sacado a la luz montones de maravillosas perlas, de extrañas conchas, de árboles fosforescentes, los puñales que arrojaron en la noche los tremebundos homicidas, los anillos de los Dogos y la áurea copa del Rey de Tule…
Llegó, pues, el día en que conocí todas las profundidades marinas, todos los valles de los océanos y todos los golfos más tenebrosos y los tesoros más ocultos. Llegó un día en que estuve impregnado por todos los perfumes salobres y supe todos los ritmos de las olas y todas las sinfonías de las tempestades, y entonces pensé que el Señor, Dios, podía estar ya satisfecho de mi obra y decidí volver a vivir en mi ciudad, entre los seres terrestres que había dejado desde hacía larguísimos años.


3

Pero, apenas llegué a la ciudad en donde había nacido y en donde quería morir, tuve como una sensación de terrible disgusto y de tormentoso estupor. Ya no reconocía ni amaba todo aquello que me había visto niño. Acostumbrado a las grandes soledades submarinas, iluminadas por reflejos milagrosos y por luces intensas que parecen venir de las profundidades, no podía habituarme a la angosta colmena fangosa que se llama ciudad. El cielo se me antojaba como juna especie de extraña prisión, surcada por estrechos y sucios corredores, en los que pequeños animales, corrían mirándose cruel o lascivamente. Ruidosas carcajadas móviles se arrastraban por los corredores, llevando dentro a bestezuelas aprisionadas y acurrucadas; el aire pesaba por el humo y el polvo, y pesaba a alientos infectos y a olores sofocantes. Los hombres me daban la idea de condenados a muerte, enloquecidos en la inútil espera de la gracia. Sus caras me resultaban odiosas, como las de los reptiles blanquecinos que deponen sus huevos cerca de las tumbas; sus ojos me parecían vacíos, como si el alma los hubiera abandonado; sus palabras sonaban en mis oídos como cantinelas de mendigos eternamente hambrientos o como gritos descompuestos de águilas a las que están cortando las alas. En sus casas tenebrosas y angostas vi yacijas en que se arrojaban por la noche como si fueran a morir, y mesas cubiertas de restos de cadáveres y de hojas arrancadas brutalmente a la frescura de la tierra. Habían fabricado grandes habitaciones, en donde algunos simulaban amar y morir, moviéndose con vestidos de muchos colores y bordados bajo la luz falsa de lámparas redondas, y grandes salas, en donde algunos de ellos, vestidos grotescamente de negro, simulaban salvar a la patria y al mundo chillando con gran seriedad. Y otras salas, en cuyas paredes estaban colgados pedacitos de tela cubiertos de colores y de líneas, con la intención de hacer soñar un mundo mejor que aquel en que viven.
Pero yo no comprendía, acostumbrado a los deslumbrantes silencios de las profundidades, muchos de sus gestos y muchas de sus palabras. Toda aquella vida, en medio de la cual, sin embargo, había nacido y crecido, me parecía sin significado: vacía, pavorosa, torpe, soez, pútrida, como la de un cubil subterráneo habitado por bestias ciegas, débiles e inmundas. Me parecía haber caído en un pozo habitado por cadáveres ambulantes y hediondos, y por la noche no tenía fuerzas para levantar los ojos, temiendo que de aquel cielo, demasiado ciudadano, hasta las estrellas hubieran huido.
Y yo pensé entre mí: “¿Quién puede haberme reducido a este estado? ¿Quién puede haberme cambiado el alma de tan terrible modo que ahora descubre lo ridículo, lo oscuro y lo feo dondequiera que mire? La ciudad es como yo la dejé de jovencito. Es más, dicen que desde aquel tiempo ha hecho muchos e insignes progresos de todo tipo. ¿Por qué, pues, se presenta ante mí, que vuelvo de los mares, tan extraña y nauseabunda, a mí que, sin embargo, la amé siendo niño con toda el alma y la encontré más bella, más majestuosa y más hospitalaria que ninguna?”
Pero no supe contestar a tales preguntas. Un hombre, que me asistía en aquel terrible estado, me aconsejó que leyera los libros de los médicos del alma y del cuerpo para encontrar el origen y el remedio de aquella que él llamaba, con sincera tristeza, mi alienación.
Y yo leí centenares y millares de libros, día y noche, siempre despierto y siempre ansioso en busca de salud. Pero en ningún libro encontré lo que buscaba. Entonces, encerrado en mi casa paterna, pensé y sufrí durante centenares y millares de horas, siempre despierto y siempre atento a la tremenda ansiedad de la salud. Pero todavía no he encontrado lo que buscaba.
Ahora me dirijo a ti, hombre que estás ante mí con tu malvada sonrisa de verdugo ocioso y con tus ojos que nunca han mirado el cielo; me dirijo a ti, hombre de las precoces e insaciables perversidades y de los secretos bien custodiados, y te ruego, en nombre de la tierra de la que naciste, de la tierra de que te nutres, de la tierra por la que te arrastras, te ruego que me digas por qué no comprendo y no amo la vida de los hombres.
Y, si me contestas, te daré una perla que recogí un día en el valle más fantástico del mar y que ningún ojo, fuera de los míos, ha visto.


Giovanni Papini. La plegaria del buzo. A: Lo trágico cotidiano. El piloto ciego. Palabras y sangre. Traducció de José Miguel Velloso. Barcelona: Orbis, 1987, pàgs.. 41-44.
[Text extret de: Narrativa Breve]


Recordant aquest conte de Giovanni Papini després de veure l'exposició Sota l'aigua: 100 anys de la primera pel·lícula submarina, en el Museu del Cinema de Girona, fins al 29 de gener de 2017.

[TorontoTV: Buster Keaton a The Navigator]

dimarts, 9 d’agost de 2016

Étoile Kingelez


Bodys Isek Kingelez
Étoile Rouge Congolaise
(1990)
Maqueta extrema
85 x 92 x 50 cm.
Paper, cartró, poliestirè, plàstic i altres materials.


Des d’aquell replà hi havia una magnífica perspectiva de la ciutat tècton. El replà de pedra era tan amunt, o la ciutat tan avall, que Marcus va sentir-se com algú que contempla el món des de la lluna. Però l’urbs era tan exorbitantment desmesurada que l’alçada no en disminuïa la visibilitat. Ben al contrari, era com si la ciutat estigués orgullosa de la seva vastitud, de ser visible des de tan amunt.
Algunes avingudes devien fer cent milles. En alguns sectors la ciutat tècton estava dissenyada tot seguint geometries perfectes. En altres llocs els edificis s’atapeïen de qualsevol manera, i els gratacels més alts devien superar el cim terrestre més elevat. Marcus no sabia dir si aquella ciutat era el caos més absolut o l’ordre més perfecte. Fins allà on abastava la vista només emergien edificis de marbre i carbó, marbre i carbó, marbre i carbó, com si tots dos materials mantinguessin una guerra indecisa i perpètua. La qüestió, va resoldre Marcus al final, no era si hi predominava el marbre o el carbó; la qüestió era que aquella ciutat no toleraria mai cap altra ciutat. I va pensar que el Congo podia ser més gran que Déu, sí, però que l’urbs tècton sempre seria més gran que el Congo.

Albert Sánchez Piñol. Pandora al Congo.
Barcelona: La Campana, 2005.
ISBN 9788495616708.


A l'exposició del CCCB, Making Africa: un continent de disseny contemporani, s'hi pot veure, entre altres obres d'altres artistes africans, aquesta impressionant maqueta de Bodys Isek Kingelez (1948-2015).

Étoile Rouge Congolaise és una de les primeres maquetes arquitectòniques futuristes fetes per l'artista congolès Bodys Isek Kingelez. La seva obra, increïblement detallada i acolorida, es compon principalment de paper, cartró, poliestirè extrudit, embalatges vells i una gran quantitat d'altres materials trobats. L'estrella vermella no només dóna nom a aquest edifici futurista, sinó que també corona el seu cim. Els paisatges urbans de Kingelez, que representen els seus ideals socialistes en la societat, són un rebuig de la ciutat domesticada per Occident i de l'art del souvenir, sense color ni identitat, que es pot trobar als mercats per a turistes i ales botigues dels aeroports. Al mateix temps, les seves ciutats model són un contraprojecte que s'enfronta als projectes de construcció excessius, finançats a tot arreu pel Banc Mundial sense tenir en compte les necessitats reals de la població, i que ja es preveu que acabaran en fracàs abans fins i tot que s'hagin completat. Bodys Isek Kingelez considerava que els seus models eren prototips d'una vida urbana basada en la comunitat, en una Àfrica del futur: “M'agradaria que el meu art servís per fer reviure una comunitat i per donar origen a un món nou. Al final, les alegries del nostre món depenen de la gent que hi viu. He construït aquestes ciutats perquè estiguin plenes de pau, justícia i llibertat. Han de funcionar com a petits estats seculars, amb les seves pròpies estructures polítiques, sense policia ni exèrcit.”
Text de Marc Zehnter (Vitra Design Museum)


+ Making Africa: un continent de disseny contemporani
Fins al 28 d'agost de 2016, al Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.

*****


Bodys Isek Kingelez
Ville Fantôme
(1996)
Paper, cartró, plàstic i altres materials.
120 X 570 X 240 cm.


+ Imatges de maquetes extremes de Bodys Isek Kingelez
 

dimarts, 2 d’agost de 2016

Pampallugues



Xavier Miserachs
Costa Brava Show

1966


"2 d'agost. - Fa temps d'estiu: gargalet al matí; xaloquet al migdia; garbí fluix a la tarda; terralet a la nit. De dies, canten les cigales; al vespre, els grills.
Una de les majors delícies del Canadell és anar, havent dinat, a jaure un parell d'hores, a l'ombra del ventre d'una barca. A les dues de la tarda, l'ombra, de color torrat, té un parell de pams d'amplada, i la sorra, que el sol acaba de deixar, encara és calenta. Però, a mesura que la tarda va avançant, l'ombra s'eixampla i l'arena es refresca. Primer us hi estireu de costat; després el lloc dóna per estendre's, de cara al cel, de pla. La llum és d'una blancor gasosa, efervescent, enlluernadora. A l'aire, sobre les parets blanques, a l'arena rosada, la llum en fusió fa unes flotants, vaporoses llengüetes d'aire que saltironegen. La pàl·lida buidor blavissa del cel sembla tenir una crispació lumínica. Sobre el blau fort del mar passa el ramat monòton dels moltonets d'escuma. Tot plegat és tan sumari i simple, i dintre del frenesí roent l'ombra és tan fresca, que us envaeix un ensopiment somàtic, una vagarositat biològica us desfibra les entranyes. Si parleu amb algú arriba un moment que un o altre no torna contesta. La parpella us cau sobre la imatge de les barques fondejades arran d'aigua que teniu a la nina dels ulls. Arriba un moment que els riells de color que el pintat de les barques fa tremolar sobre l'aigua us passen per l'ull. Sobre la ratlla de l'horitzó, queixalejada pels borralls d'escuma, hi veieu flotar unes pampallugues – com una forma incerta flotant en el mar. La costa de garbí – els Forcats, Cap Roig, Cap de Planes – se us difumina en una imatge que la bonior interna esfilagarsa i desdibuixa.
Hi ha un moment que deixeu de veure els rocs de les Formigues... Aquesta lenta fugida a perdre el món de vista no arriba mai, però, a la inconsciència completa. Per més condormit que quedeu, se us mantenen sempre lúcides dues o tres sensacions precises: el pessigolleig del vent sobre la pell; l'olor del tabac que acabeu de fumar – i, si no sou fumador, el perfum que el marisc i l'alga tocada pel sol...
Quan, al cap d'una hora o dues, obriu els ulls i alceu el cap, sentiu una esgarrifança de fred. La tarda ha anat passant, l'ombra s'ha eixamplat, i el vent, ara més fort, l'ha refredada amb un retoc humit. Toqueu la sorra i teniu la sensació de tocar un drap mullat. Després de la incandescència del color, els colors s'han fixat i precisat – i el dibuix és més fred, estàtic." *



* Josep Pla
El quadern gris
Barcelona: Destino, 2016, p. 170-171.

1966-2016, 50 ANIVERSARI.

Quan Josep Pla publicava el Quadern gris l'any 1966, arribaven turistes en massa a la Costa Brava. La fi d'aquell paradís verge i tranquil de la seva joventut.



Xavier Miserachs
Costa Brava Show
1966

"Costa Brava Show (1966) es un fotolibro del fotógrafo Xavier Miserachs, autor asimismo de Barcelona. Blanc i negre (1964), otro fotolibro urbano que sigue las sendas abiertas por William Klein. Según Miserachs, en Costa Brava Show «es patente la incorporación de elementos del pop-art, corriente estética que me fascinó e interesó sobremanera». Efectivamente, los temas no pueden ser más propicios al arte pop: en primer lugar, «el paraíso del ocio», escribe Manuel Vázquez Montalbán; después «la fiesta [que] es la manifestación más barroca de este ocio»; y finalmente un «peculiar erotismo», según Josep Pla, autor del prólogo, quien asegura que las fotos son «las mejores que se han hecho sobre lo que suele llamarse la Costa Brava». En resumen, el turismo de masas vivido y contado por Miserachs con un humor excelente en 155 fotografías en color y blanco y negro, con todos los tópicos del tema, anunciando la globalización que nos esperaba."*

*Text d'Horacio Fernández per al MNCARS.

[TorontoTV: Los Bravos: Black is black]

divendres, 8 de juliol de 2016

L'art de la fuga


Francisco de Goya y Lucientes
El ciego músico

“Yo me metí en el arte para escapar de la vida, también podría decirlo así, dijo. Me escabullí hacia el arte, dijo. Aguardé el instante más propicio y me escabullí del mundo hacia el arte, hacia la música, dijo. Lo mismo que otros se escabullen hacia las artes plásticas, hacia las artes teatrales, dijo. Esas personas, que lo mismo que yo son en el fondo auténticos aborrecedores del mundo, se escabullen en un instante determinado de ese mundo aborrecido hacia el arte, que al fin y al cabo se encuentra totalmente fuera de ese mundo aborrecido. Yo me escabullí hacia la música, dijo, con todo sigilo. Porque tuve la posibilidad de hacerlo, mientras que la mayoría de los hombres no tienen esa posibilidad.”
 Thomas Bernhard. Maestros Antiguos, 1985.*


 Johannes Holzhausen
El gran museo, 2014
[Estrenat als cinemes de Barcelona al 2016]

La torre de Babel de Brueghel, una de les obres mestres emblemàtiques del Kunsthistorisches Museum de Viena, va amunt i avall sobre un bastidor amb rodes. Les càmeres van enregistrar quan el van despenjar i quan, un cop acabades les reformes al museu, el van penjar al seu nou lloc.
Més centrat en explicar el funcionament intern del personal que les obres d'art que formen part de la seva col·lecció, aquest és un documental atípic sobre un museu. Es va rodar durant dos anys, deixant testimoni dels treballs de reforma i neteja de les instal·lacions d'algunes sales, així com de les reunions i visites de treball de l'equip directiu, destinades a millorar processos i a reobrir el museu amb una imatge renovada, més atractiva i accessible pel públic. També es mostren altres feines, les habituals que no s'aturaren malgrat les obres, com ara les del departament de restauració, la compra a les subhastes, la recepció de donatius de particulars... Retrata, fins i tot, una jubilació, o una interessant reunió amb els vigilants de sala, a on una de les vigilants més veteranes es queixa de la manca de comunicació i cert menyspreu vers a ells.
El tram final culmina com un publireportatge cutre amb l'assistència de les autoritats a la inauguració. I, com dèiem, cap intenció en parlar de les obres dels mestres antics que conviuen al Kunsthistorisches Museum. Per completar-ho, sempre podem recorre a Thomas Bernhard.


Tintoretto

L'home de la barba blanca


A Mestres Antics, Thomas Bernhard escriu la singular història del senyor Reger, un crític de música vienès que durant més de trenta anys passa, en dies alterns, els matins a la sala Bordone del Kunsthistoriche Museum, sempre assegut davant del mateix quadre, L'home de la barba blanca de Tintoretto, i en companyia d'Irrsigler – el fidel vigilant de sala -, dels turistes que circulen per les sales molestant sols o en manada, i de les visites puntuals del seu amic Atzbacher, un escriptor sense obra, el narrador:

El hombre de la barba blanca ha resistido más de treinta años a mi inteligencia y mi sentimiento, así Reger, por esa razón es lo más precioso que se expone aquí en el Kunsthistorisches Museum. Como si lo hubiera sabido ya hace más de de treinta años, en este banco de aquí, exactamente frente a El hombre de la barba blanca. La verdad es es que todos esos, así llamados, Maestros Antiguos son fracasados, sin excepción estaban todos condenados al fracaso y el observador puede comprobar ese fracaso en cada detalle de sus trabajos, en cada pincelada, así Reger, en el más pequeño y pequeñísimo detalle (…) Y luego es al fin y al cabo francamente deprimente ver siempre sólo en este Kunsthistorisches Museum un arte que hay que calificar de arte estatal, de arte estatal habsburgocatólico enemigo del espíritu. Desde hace años siempre es lo mismo, vengo a Kunsthistorisches Museum y pienso, ¡el Kunsthistorisches Museum no tiene ni un Goya! Que no tenga ningún Greco no es al fin y al cabo, en lo que se refiere a mí y a mi concepción del arte, ninguna desgracia, pero que el Kunsthistorisches Museum no tenga ningún Goya es realmente una desgracia, así Regel. Si aplicamos el criterio mundial, así Regel, tenemos que decir que el Kunsthistorisches Museum, muy en contra de su reputación, no es ningún museo de primera clase, porque al fin y al cabo no tiene al gran, al eminente Goya.” Així Bernhard.*

*Thomas Bernhard. Maestros Antiguos: comedia. Traducción de Miguel Sáenz. Madrid: Alianza, 1990. (Biblioteca de autor; 7). ISBN 9788491040980.

dimarts, 7 de juny de 2016

Far West



Sara Huete
El encanto del Far West
Collage
2016


Alguns collages de Sara Huete, com El encanto del Far West, ens poden transportar  a la infantesa. A quan jugàvem amb els ninots de Comansi,  el juguete completo, i quan passàvem tantes  tardes d’estiu veient westerns per la tele. Llavors l’encant del Far West eren només les  aventures dels pioners, dels buscadors d’or i de recompenses, o les baralles entre indis i  pistolers. Fins anys més tard,  ja més grandets, un no s’adonaria que el veritable encant del Far West estava en elles.  De la simpatia desmanegada de Calamity Jane a la duresa de la Viena de Johnny Guitar.

Entre les meves preferides  està l’encantadora Rose Llewellyn. La Rose, amb l’ajut del seu seu germà Morris, revoluciona les vides d’un vidu i els seus tres fills, i també  les de tota la comunitat del petit poble de grangers de l’oest nord-americà del 1909 a on van a parar. Així ho comença a explicar en Paul, un dels tres fills, protagonista i narrador d’Una temporada para silbar, la novel·la d’Ivan Doig:


Cuando vuelvo a visitar los rincones de mi vida, las cosas más nimias me asaltan. El mantel de hule con cuadros blancos y molinos de viento azules, las manchas descoloridas en nuestros cuatro gastados lugares en la mesa. Ese café acre de papá, tan cargado que casi andaba, y que él bebía a sorbos después de la cena para dormir después, sereno como una esfinge. El fastidio inexcusable del viento que soplaba en Marias Coulee, silbando por una rendija, como si lo hubieran invitado a entrar.

Esa noche estábamos sentados a la mesa en nuestros sitios de siempre. Toby se afanaba en colorear una batalla de barcos piratas, yo hacía los deberes y Damon, en vez de hacer los suyos, estaba absorto en un misterioso juego inventado por él mismo: un solitario de dominó. El roce ocasional de una hoja de periódico presidía la cabecera de la mesa. Papá recorría con el dedo la columna de anuncios clasificados, casi siempre inútiles, de la Westwater Gazette, que nos llegaba cada semana en un saco de arpillera con el correo y las provisiones. Buscaba un par de formidables caballos de faena a bajo precio y se detenía aquí y allá en algún encabezado peculiar. Aun hoy recuerdo el regocijo que le causaron las líneas tipografiadas. Papá se reía a trompicones, como si fuera a estornudar, como si las cosas graciosas primero tuvieran que hacerle gracia a su nariz.

Levanté la vista de la lección de geografía y vi aproximarse el periódico hacia mi. Papá mantenía el pulgar contra el encabezado como un zahorí se aferra a su varita cuando encuentra agua.

 -       Échale un vistazo a esto, Paul. Léenoslo. 

Lo leí, y Damon y Toby hicieron un alto en lo que andaban haciendo para asimilar aquellas cinco palabras. Eran tan simples como confusas:

NO COCINA, PERO TAMPOCO MUERDE

En casa nunca estábamos de humor para bromear sobre la cocina. Sin embargo, papá nos miró de lo más complacido y me indicó que continuara leyendo.

Viuda se ofrece como ama de llaves. Buenas costumbres, disposición excepcional.
Ninguna habilidad culinaria, pero un diez en las demás tareas del hogar. Sueldo negociable, pero debe incluir billete de tren hasta Montana; compromiso de un año de cuidados sin igual para su hogar. Se ruega responder a: Apartado 19, Oficina de Correos de Lowry Hill, Minneapolis, Minnesota.

Mineapolis estaba a mil quinientos kilómetros  hacia el este, incluso fuera del alcance del entusiasmo que empezaba a desbordar a papá. Con todo, no perdió tiempo en poner a prueba nuestra reacción.

 -       ¿Qué os parecería que alguien se ocupara de nuestra casa, chicos?*


*Ivan Doig. Una temporada para silbar. Traducción de Juan Tafur. Barcelona: Libros del Asteroide, 2011. 

Sara Huete. Historias recortadas. Exposició de collages a Torre de Don Borja, Santillana del Mar. Abril/Juliol, 2016. 

dimecres, 1 de juny de 2016

Punk




Douglas Gordon
Self portrait of you+me
Sidney Poitier /
Kim Novak /Anita Ekberg / Steve McQueen
Fotografia, fum i mirall
2006


Punk. Els seus rastres en l'art contemporani. En aquesta exposició, el punk apareix com una referència explícita en molts artistes; en els usos d’elements com el soroll, la tipografia de retalls, l’antidisseny i el feísmo; o amb la inclusió de referències musicals explícites a grups musicals. Però també es mostra el rastre del punk com a actitud: la negació, l’oposició i la destrucció; el fes-ho tu mateix; l’al·lusió a la por i el terror en una societat que aliena individus; la mateixa alienació que provoca estats psicòtics; la valoració del que surt de la norma; el nihilisme; la crítica al sistema econòmic i l’anarquia; o la reivindicació de la pròpia llibertat sexual, del cos com a lloc de batalla.

David G. Torres, comissari.


Retalls, destrucció, fes-ho tu mateix... En actitud i en execució, el collage és punk. I ben present està en l'exposició del MACBA. Als fanzines Black Flag (amb una portada d'Eulàlia Grau!) i A la recerca del cony perdut, dibuixos amb retalls de revistes pornogràfiques, passant del sexe explícit al delirant, obra d'Antoni Hervàs. Les impagables portades de discos manipulades de la sèrie bizarra Radio Cobra, de Eduardo Balanza. Els bitllets manipulats de Hans-Peter Feldmann i Carlos Aires revisitant el God Save the Queen en versió clown. Les nines monstrenques i nazis de Natascha Stellmach. O els inquietants retrats cremats d'actors de Douglas Gordon.
Present també el collage en el muntatge de molts vídeos que s'hi poden veure. En la varietat de tècniques mixtes de la majoria d'artistes. En la construcció d'instal·lacions, de les que, sens dubte, Terratrèmol de Tere Recarens és la més impactant, i testimoni del moment més genuïnament punk de tota l'exposició, perquè, la resta d'obres, tan ben ordenades, col·locades i penjades a les parets blanques impol·lutes del museu... Si el Punk no ha mort, què hi fa en un cementiri?

Entre les activitats paral·leles a l'exposició, s'han programat dos tallers de collage. El primer es va fer el passat 13 de maig, i el proper serà el 3 de juny: MACBA Collage Lab, sessió punk a càrrec dels collagistes Max-o-matic (del col·lectiu The Weird Show) i (via skype) de Tomás Spicolli.

Punk. Els seus rastres en l'art contemporani. MACBA, fins al 25 de setembre de 2016.
[Fotos: Cal Cego]

divendres, 27 de maig de 2016

Berglust


Walter Martin & Paloma Muñoz
Traveler 293, 2012
Bola de neu






Alicia Kopf

Gemà de gel

Barcelona: L'Altra editorial, 2016
Pàgs. 143-144:


 Berglust*

El gel estreny els vasos sanguinis que aporten sang a una àrea lesionada. Com a conseqüència disminueix el flux hemàtic, la sang. Dit d'una altra manera, el gel calma el dolor dels cops. Potser ve d'aquí la preferència de les ànimes turmentades pels llocs gelats; la pau de la neu que cau. La indiferència de les muntanyes. El principi i el final de Frankenstein, al pol Nord. A diferència del mar, a la muntanya la vida es troba atrapada en una cosa més serena i estable, més pura i elevada del que mai podrà ser el primer. A Filosofia del paisatge, Georges Simmer afirma que el mar actua per empatia cap a la vida, i el Alps ho fan per abstracció. Aquest efecte augmenta progressivament a mesura que es passa del paisatge rocós al nevat. 

Les escapades a la neu, com les que es dirigeixen al mar, solen contraposar la magnificència dels paisatges a la banalitat humana. Hi ha un punt en comú en la manera que habitem aquests llocs: un tros de natura es domesticat per a que nosaltres puguem imaginar que l'explorem sense massa risc – com més perill aparent més massificats estan aquests llocs. Una fa cua per agafar el telecadira, o per agafar taula al bar, hi ha famílies i gent que vesteixen amb colors cridaners. La música ressona entre la neu. S'ha d'evitar el silenci. La música és la mateixa a les estacions d'esquí que als bars de platja. Un pot passar fora pistes o nedar més enllà de la boia. A vegades hi ha allaus. O una onada gegant. La música procura que ens oblidem d'això. Dissimular la nostra temporalitat davant l'eternitat del mar, o d'una muntanya, tallant el temps a trossets diminuts, tan breus com un ritme, un ritme que dóna un altre sentit, molt més habitable i lúdic al temps.

El gel calma el dolor dels cops, però si un congela massa temps una ferida, el resultat pot ser perjudicial. Segons el British Journal of Sports Medicine, el gel “efectivament, anestesia la zona de manera que el pacient no nota el dolor, però tampoc sent si se li està congelant l'àrea de pell afectada”. La insensibilitat pot danyar la pell sana al voltant de la ferida. He d'acabar aquest projecte aviat.


*De l'expressió alemanya Wanderlust, “desig de viatjar”; aquí Berglust, “desig de muntanya”.

***

La família, l'art, la literatura, les precarietats de l'estudiant i del treballador, l'amor, les relacions humanes... aquests i altres temes que conflueixen en Germà de gel es van entrellaçant amb la història dels exploradors dels pols, metàfora articantartica que no calma el dolor del cop, crema i convida a renéixer de les cendres.
Alicia Kopf ha escrit un retrat generacional dels joves que no viuen una vida regalada i fan el que poden per tirar endavant en aquest camí sense sentit que de vegades resulta tot plegat.