dimarts, 7 de juny de 2016

Far West



Sara Huete
El encanto del Far West
Collage
2016


Alguns collages de Sara Huete, com El encanto del Far West, ens poden transportar  a la infantesa. A quan jugàvem amb els ninots de Comansi,  el juguete completo, i quan passàvem tantes  tardes d’estiu veient westerns per la tele. Llavors l’encant del Far West eren només les  aventures dels pioners, dels buscadors d’or i de recompenses, o les baralles entre indis i  pistolers. Fins anys més tard,  ja més grandets, un no s’adonaria que el veritable encant del Far West estava en elles.  De la simpatia desmanegada de Calamity Jane a la duresa de la Viena de Johnny Guitar.

Entre les meves preferides  està l’encantadora Rose Llewellyn. La Rose, amb l’ajut del seu seu germà Morris, revoluciona les vides d’un vidu i els seus tres fills, i també  les de tota la comunitat del petit poble de grangers de l’oest nord-americà del 1909 a on van a parar. Així ho comença a explicar en Paul, un dels tres fills, protagonista i narrador d’Una temporada para silbar, la novel·la d’Ivan Doig:


Cuando vuelvo a visitar los rincones de mi vida, las cosas más nimias me asaltan. El mantel de hule con cuadros blancos y molinos de viento azules, las manchas descoloridas en nuestros cuatro gastados lugares en la mesa. Ese café acre de papá, tan cargado que casi andaba, y que él bebía a sorbos después de la cena para dormir después, sereno como una esfinge. El fastidio inexcusable del viento que soplaba en Marias Coulee, silbando por una rendija, como si lo hubieran invitado a entrar.

Esa noche estábamos sentados a la mesa en nuestros sitios de siempre. Toby se afanaba en colorear una batalla de barcos piratas, yo hacía los deberes y Damon, en vez de hacer los suyos, estaba absorto en un misterioso juego inventado por él mismo: un solitario de dominó. El roce ocasional de una hoja de periódico presidía la cabecera de la mesa. Papá recorría con el dedo la columna de anuncios clasificados, casi siempre inútiles, de la Westwater Gazette, que nos llegaba cada semana en un saco de arpillera con el correo y las provisiones. Buscaba un par de formidables caballos de faena a bajo precio y se detenía aquí y allá en algún encabezado peculiar. Aun hoy recuerdo el regocijo que le causaron las líneas tipografiadas. Papá se reía a trompicones, como si fuera a estornudar, como si las cosas graciosas primero tuvieran que hacerle gracia a su nariz.

Levanté la vista de la lección de geografía y vi aproximarse el periódico hacia mi. Papá mantenía el pulgar contra el encabezado como un zahorí se aferra a su varita cuando encuentra agua.

 -       Échale un vistazo a esto, Paul. Léenoslo. 

Lo leí, y Damon y Toby hicieron un alto en lo que andaban haciendo para asimilar aquellas cinco palabras. Eran tan simples como confusas:

NO COCINA, PERO TAMPOCO MUERDE

En casa nunca estábamos de humor para bromear sobre la cocina. Sin embargo, papá nos miró de lo más complacido y me indicó que continuara leyendo.

Viuda se ofrece como ama de llaves. Buenas costumbres, disposición excepcional.
Ninguna habilidad culinaria, pero un diez en las demás tareas del hogar. Sueldo negociable, pero debe incluir billete de tren hasta Montana; compromiso de un año de cuidados sin igual para su hogar. Se ruega responder a: Apartado 19, Oficina de Correos de Lowry Hill, Minneapolis, Minnesota.

Mineapolis estaba a mil quinientos kilómetros  hacia el este, incluso fuera del alcance del entusiasmo que empezaba a desbordar a papá. Con todo, no perdió tiempo en poner a prueba nuestra reacción.

 -       ¿Qué os parecería que alguien se ocupara de nuestra casa, chicos?*


*Ivan Doig. Una temporada para silbar. Traducción de Juan Tafur. Barcelona: Libros del Asteroide, 2011. 

Sara Huete. Historias recortadas. Exposició de collages a Torre de Don Borja, Santillana del Mar. Abril/Juliol, 2016. 

2 comentaris:

Enric H. March ha dit...

Cada cop em sorprèn més Sara Huete. Està perfectament instal·lada en tot un imaginari generacional que acabarà convertint-se en un referent imprescindible.
La novel·la d’Ivan Doig està ambientada en el 1909? Ho dic per l'hule "de cuadros blancos y molinos?

Toronto ha dit...

Imaginari generacional i cultural que compartim sovint, o no. Les seves associacions d'idees a través del collage donen sempre una volta de rosca més al que a simple vista puguin semblar lectures literals. Crec que és el que fa del seu art quelcom tan extraordinari, sorprenent i excitant.

No en tenia ni idea, però he buscat quan es va començar a fabricar l'hule i sembla que se'n tenen notícies des del segle XVIII. http://oilcloth.com/uncategorized/the-history-of-oilcloth/